Un cambio de imagen para los taburetes de mi cocina, hechas con hilo de algodón grueso y resistente, ideal para aguantar el uso diario de la cocina.
Lo he hecho en color amarillo, brillante y vital, porque los azulejos de las paredes llevan una franja amarilla, lo cual aporta energía, con un patrón estructurado alrededor de la forma cuadrada del asiento del taburete.
He utilizado un punto de ganchillo denso y texturizado, que no solo le da un aspecto artesanal muy rico, sino que también le proporciona una ligera amortiguación, para que sentarse sea más cómodo.


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